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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Prueba BH Trail Racer 9.4, 500 kilómetros (DX401)

Desde hace un mes soy el afortunado poseedor de una mountain bike BH Trail Racer 9.4. Y digo afortunado porque supone una gran mejora en relación a mi anterior BH Sierra Nevada de 2005, que jubilo de los caminos con casi 20.000 kilómetros y que estoy reconvirtiendo en bici de carretera con ruedas gordas, interesante experimento del que hablaré cuando cumpla 500 kilómetros en su nuevo estado.

La bici tiene un cuadro BH Trail Racer, horquilla Suntour Raidon FL de aire con bloqueo al manillar sin control de rebote, amortiguador Fox RP2, llantas DT Swiss, bujes, frenos y bielas Shimano, sillín Prologó, juego de dirección FSA, manillar, potencia y tija de Sillín Titan Lite, cubiertas Continental y cambios Shimano SLX. Por mi cuenta le he añadido unos pedales tradicionales con punteras y un par de microcuernos con los que en principio no iba convencido.



Vayamos por partes: La suspensión tiene 100 mm. de recorrido, parece pequeño según las tendencias actuales del mercado pero estoy satisfecho con él ya que permite una buena calidad de marcha tanto en asfalto como en caminos y algunos terrenos si no son demasiado trialeros. Eso sí, creo que he llegado casi hasta el tope en algún momento tanto en la horquilla como el amortiguador.



La horquilla Suntour Raidon RL amortigua muy bien si la dejamos un poco blanda, lo que hace que se hunda mucho cuando te pones de pie sobre los pedales pero nada es perfecto. No se echa de menos la regulación del rebote aunque supongo que no estaría mal contar con ella. El amortiguador Fox RP2 tiene dos posiciones, en una va abierto y en la otra, que llaman Pro-pedal, va como bloqueado y amortigua cuando se encuentra con un bache. Todavía das algunos saltitos cuando circulas por asfalto si no está muy suave pero resulta una bendición en caminos y similares. La mayor pega que le he encontrado es que uno se acostumbra rápido a su presencia y cuando te subes en la bici de carretera notas una rigidez extraña en esa parte.



Los frenos Shimano me han sorprendido gratamente. Son suaves, progresivos y muy eficaces. En los primeros kilómetros el trasero tenía un sonido de roce al ponerme de pie, que sorprendentemente parece haber desaparecido. Quizás sean hasta demasiado blanditos para lo que uno se esperaría de unos frenos de disco pero Shimano siempre ha sido así, la aspereza para otras marcas.



Sobre las llantas DT Swiss confieso que me sorprendí porque en los catálogos la bici venía calzada con aros Shimano pero no me pareció oportuno protestar por ello. La mayor pega es que son de válvula Presta en vez de la Schrader que habíamos utilizado anteriormente en las bicis de montaña. Parece una desventaja ya que ahora tenemos que llevar un adaptador para poder hinchar las ruedas en las gasolineras y las cámaras antipinchazos son menos asequibles. Hay quien dice que se arregla fácil con un taladro pero yo no soy muy partidario de andar hurgando en una parte tan importante de la bici y más con lo manazas que soy cada vez que agarro un aparato de esos.

El cambio trasero y el desviador son mucho más suaves que los Deore que llevaba antes y parecen más precisos. Inicialmente el desviador se resistía a bajar la cadena al plato más pequeño y alguna vez la lanzó hacia afuera al pasar al grande pero parece irse ajustando solo. Algo que me ha resultado curioso es que la palanca pequeña del cambio trasero funciona tanto si le damos hacia atrás como hacia adelante.

Las cubiertas el primer día me dieron un buen número de sustos, aunque no sé si fueron ellas o que al tener la suspensión la respuesta de la bici es diferente. El caso es que cuando intentaba girar la bici se empeñaba en seguir recta, pero ahora ya parece haberse acostumbrado a que cuando me inclino hacia un lado hay que ir para allá. Próximamente voy a llenar las cámaras de líquido antipinchazos.


El sillín resulta muy cómodo con la amortiguación, y no se ha hundido a los pocos kilómetros como me pasó con el San Marco Ponza de la bici de carretera. Me estoy haciendo fan de Prologó.
Foto de Paco Fernández en www.bicizamora.com

Así que hemos pasado con nota los primeros quinientos kilómetros. Dentro de otros 500... más.

lunes, 22 de marzo de 2010

Prueba de la Cardgirus

Cuando estuvimos en la Bilbao-Bilbao (bueno, más bien el día antes) fuimos a recoger el dorsal al Centro Comercial donde lo daban, el Zubiarte. Allí nos encontramos con la Cardgirus. ¿Qué es eso? pues es una bici en una bola de aire puro, sin ruedas, donde se informa de la cadencia que se lleva, pulsaciones... Os pongo una crónica. Espero que os guste, ya que es la primera que escribo (las de la BH Contour las escribía siempre mi padre).
Cuando me subí en ella, lo primero que hicieron fue preguntarme cuál era mi peso y mi altura; una vez que sabían eso, me pusieron el recorrido (un kilómetro y medio del recorrido de la Bilbao-Bilbao). ¿Qué pasó? El señor, mientras hablaba con mi padre (que estaba conmigo) y conmigo, se lió y cogió cinco kilómetros. Me dijo que no tenía que hacer tanto, solo el kilómetro y medio. Fue una aunténtica gozada, hacía que no me subía en una de carretera para hacer algo parecido desde la caída (hace un año y casi cuatro meses). Se me hacía raro tocar el freno y que no frenase, pero, claro, no tenía ruedas... No era como una bici de estas del gimnasio, ni mucho menos, solo con decir el precio (2.000 euros), yo creo que ya vale.
El señor nos decía que, claro, para un uso doméstico, de una sola persona, estaba de maravilla, pero para un gimnasio, no, porque por allí iban a pasar muchas personas y mejor que no.
Se podía revolucionar allí de maravilla. Una vez me bajaron unos cuantos piñones y bajé a 80 (iba a unas 120). Ésta es la anécdota.
Aquí me veis subido, con el señor explicándome y mi padre detrás del señor alto de la camisa blanca (ya sé que no se le ve, por eso lo digo)

domingo, 19 de julio de 2009

Prueba BH Contour 6.4, 2000 kilómetros


Casi seis meses para hacerle dos mil kilómetros, seguro que a la bici le ha dado tiempo a reposar holgadamente, pero es que tengo otras tres y no voy a salir siempre con la misma. Durante este tiempo hemos ido a tres marchas cicloturistas (Medina, Morales y la Cubino en versión breve) y hecho varias salidas de más de 100 kilómetros.

Hemos visitado el taller para la revisión inicial, para ajustar los cambios, para eliminar unas vibraciones que se comprobó que se debían a que una de las cubiertas estaba mal montada (¿es posible que la cubierta se desplace estando puesta en la llanta y la cámara hinchada?), para volver a ajustar el desviador delantero porque el cable habia perdido tensión y para eliminar un molesto crujido, que está todavía "en observación" tras apretar concienzudamente todos y cada uno de los tornillos de la bici.

La calidad de marcha es buena. En las marchas cicloturistas ha respondido correctamente, aunque en la Cubino me la jugó el desviador delantero (Shimano 105) que me sacó la cadena hacia afuera y me preparó una buena al tener que abandonar el grupito en el que viajaba cómodamente. Los frenos se han mostrado eficaces cuando se les exige, aunque para el uso cotidiano parecen algo blanditos. Las cubiertas muestran un cierto desgaste así que voy a cambiar la delantera para atrás y la de atrás para adelante.

¿Más cosas? Los ruidos. Cuando me pongo de pie y cada vez que baja la biela derecha suena un molesto ruido. No sé si atribuirlo al cuadro, a los pedales o a las calas de las zapatillas. Este ruido ha estado más o menos siempre presente durante los 2.000 kilómetros, a excepción de los días posteriores al primer ajuste realizado por el mecánico.

Por ahora nada más. Si vais, nos vemos en la Carlos Sastre (seré el único con pelos en las piernas de toda la marcha je, je)

Otras pruebas:
La primera prueba, con 50 kilómetros

Con 400 kilómetros

Con 800 kilómetros

Con 1300 kilómetros