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lunes, 4 de junio de 2012

III Marcha Cicloturista Villa de las Ferias en Medina del Campo


Este domingo 10 de junio, si el tiempo no lo impide y nos inscribimos un número suficiente de cicloturistas, se celebrará la III Marcha Cicloturista "Villa de las Ferias" en Medina del Campo (Valladolid). El recorrido, de unos 110 kilómetros, no tiene altos puntuables y sí un buen número de repechos que se sobrellevan como uno buenamente puede. Aunque la marcha es controlada en la mayor parte de su recorrido tiene también de un tramo libre en el que los primeros alcanzan velocidades vertiginosas y los últimos nos defendemos también como buenamente podemos, y el estado de las carreteras es casi impecable.

La Marcha tiene una corta historia. Se celebró por primera vez hace en 2009 años, por segunda en 2010, y el año pasado al final no se llevó a cabo. En 2012 la gente del Club Ciclista Medinense ha intentado ponerla en marcha de nuevo. Inicialmente les asignaron el mismo fin de semana de la Bilbao-Bilbao, lo que es una importante limitación porque entre otras cosas en esas fechas la mayoría de los cicloturistas no estamos como para meternos casi doscientos treinta kilómetros en dos días. Al final no se celebró al no recibir la autorización de Tráfico, creo recordar. En mi memoria está la soberana calada que nos pegamos en el segundo año y que obligó a la organización a acortar el recorrido a sólo 70 kilómetros, lo que creo que todos agradecimos,  la imagen de un compañero de grupo diciéndome que no sentía las manos con el frío, o cómo el agua chorreaba por la punta de los guantes hacia el suelo y los pies me hacían chof-chof en las zapatillas. Del primer año recuerdo el tramo libre y el buen ambiente que llevábamos en la grupeta de cola donde mientras los primeros sacaban una media de 47 y pico por hora en unos 20 kilómetros nosotros echábamos unas risas.

El coste de inscripción es de 12 euros hasta el próximo día 6 de junio, y de 18 el día de la prueba. A falta de dos días para que se cierre la inscripción anticipada hay sólo 13 inscritos. ¿No vamos a ir?

Vamos, que hay que ver el Castillo de la Mota, comer los dulces de chocolate de las monjitas y darse una vuelta por el campo de Valladolid.






lunes, 13 de febrero de 2012

Cicloturismo: pilar del ciclismo

Vamos a reconocer una cosa: el ciclismo no está atravesando su mejor momento. Están saliendo, por desgracia, muchas noticias de ciclistas (alguna injustas) sobre positivos, pero, me llama la atención una cosa, y es que cada vez son más los ciclistas que salen a las carretera, pero no los que compiten, sino los que tiene otra vida aparte del ciclismo y, cuando pueden, se visten de "romanos" y salen a pedalear por las carretera de su ciudad.
Cada vez son más los que deciden usar la bicicleta in ánimo de competir, solo para poder disfrutar de una mañana o una tarde soleada en compañía de su bicicleta y sus compañeros de grupo. Da gusto salir a la carretera y ver a cada vez más ciclistas que salen a pedalear para poder pasar ese puerto que se les atraganta, ésa marcha en la que no consiguen rebajar algún minuto, ése descenso que tiene muchas curvas y no consiguen pasarlo bien... En fin, ciclistas (mejor dicho, cicloturistas) que lo que quieren es disfrutar de su afición: el ciclismo y el deporte.
Muchas veces parece que hay pocos ciclistas, pero empezamos a sumar de un sitio, de otro, de aquel de allí.. y nos podemos encontrar marchs de 2000 ciclistas, o incluso más, como pasa en la "marchas" como la Quebrantahuesos, o marchas como la Treparriscos o la Bilbao-Bilbao. En esta última sí que domina cicloturismo, y del bueno, sin contoles de tiempo, donde cada uno hace su marcha y punto. También marchas como la de Carlos Sastre, un recorrido duro, pero apto para un ciclista que esté más o menos preparado, con sitios para sufrir, y sitios para descansar, pero siempre pensando en el cicloturista, nunca en el que va a competir. Gracias a ésa filosofía, actualmente hay muchísmos cicloturistas, posiblemente más que nunca durante el auge del ciclismo.
La verdad, no sé si los pioneros de este deporte como Anquetil, Hinault, Bahamontes, o incluso gente más moderna como Ángel Arroyo, iban a pensar que en otra clase de ciclismo iban a salir pelotones muchísimo más grandes que los de los profesionales.

jueves, 31 de marzo de 2011

¿Qué tiene el ciclismo?


Me llama la atención que, pese a los casos de doping, siempre aparece una persona más que se mete en el mundo del ciclismo, ya sea a nivel de cicloturismo o de competición, tanto en mountain bike como en bici de carretera. También son muchas las personas que, desde otros deportes como el duatlón o el triatlón, llegan al mundo del ciclismo. Aunque, en este deporte, es más amplio, porque también puedes ir a correr o la natación, en el caso del triatlón, o a correr como en el duatlón.
Pero a nosotros nos interesa el ciclismo, ¿no? Es increíble. Ya son cada vez más las personas que, como de transporte, deciden dejar el coche a un lado y cogerse la bici para ir a trabajar, para desplazarse por la ciudad, o simplemente comprar el pan. Además, también hay otros muchos, que la utilizan como medio de ocio, para hacerse kilómetros en plan cicloturista.
¿Por qué atrae tanto el ciclismo? No lo sé, pero me acuerdo que una vez leí que en las casas de los españoles, hay más bicicletas que balones.
El ciclismo es un deporte muy interesante, la verdad.

domingo, 31 de octubre de 2010

Un gran cicloturismo

En España, actualmente, contamos con unas buenas organzaciones de eventos ciclistas, especialmente de cicloturismo, como la de las Grullas, organizada por el Club Ciclista Iberia o la Carlos Sastre, organizada por la Fundación Provincial Deportiva Víctor Sastre.
Por esto nos podemos consideras unos grandes afortunados, no sñolo por el hecho de tener marchas cicloturistas, que, con el poco respeto hacia el ciclista, no es poco, sino por el hecho de tener un floreciente cicloturismo, un cicloturismo al que cada vez se unen más y más personas, y, en muchas ocasiones, hasta profesionales, como ocurrió en la Vuelta a España Cicloturista, con Lejarreta, que estuvo entre los cicloturistas como uno más disfrutando de las etapas, Lale Cubino en su marcha, Miguel Indurain en la suya, Juan Carlos Domínguez en La Esquimales o alguno del Andalucía-Cajasur en Las Grullas.
Además, pertenecemos a un país en el que podemos practicar un deporte como el ciclismo prácticamente todo el año, porque, aunque las temperaturas en invierno son muy frías, seguimos estando en un país cálido. Esto beneficia muchísimo al cicloturismo.
Además, hay diferentes campus, como el que organiza Eduardo Chozas, que son aunténticas maravillas: se monta en bici, y se hacen charlas para aparender sobre ciclismo.
Así, yo creo que mejoramos mucho el ciclismo, haciendo diferentes marchas no competitivas, para que las personas ven que no nos dopamos.

domingo, 13 de junio de 2010

II Marcha cicloturista Habas Verdes



Hoy se ha celebrado en la localidad Zamorana de Coreses la II Marcha Cicloturista Habas Verdes, y por supuesto para allá nos fuimos mi BH Contour y yo mismo. Los pronósticos no eran muy alentadores, las predicciones llevaban toda la semana avanzando lluvia y no era difícil anticipar la tercera gran calada de la temporada. Afortunadamente no fue así.

Fueron 114 kilómetros, con unos 650 metros de desnivel acumulado (lo que supone un recorrido prácticamente llano), que terminamos a una media de 31 kilómetros por hora, lo que no está nada mal por muy llano que sea el recorrido. Tuvimos un tramo libre un poco más corto que los treinta kilómetros que nos planteaban de salida, y un avituallamiento más que generoso, con servicios y todo.

La marcha comenzó a eso de las nueve y media de la mañana. Por aquí en Zamora todavía se nos permite pagar y apuntarnos el mismo día de la marcha un ratito antes de que empiece, y eso fue lo que hice tras aparcar el coche sin ningún tipo de problemas. En la salida éramos poquitos, casi como en familia, y algunas caras ya resultaban conocidas de otras marchas. Vamos a tener que crear un club de ciclomarcheros de Castilla y León...

La marcha era neutralizada hasta que llevábamos unos 20 kilómetros. El coche llevaba buena marcha, en ese tramo la media era de unos 30 kilómetros por hora, y su velocidad nos permitía circular sin apretujarnos demasiado lo que siempre es bueno para evitar caídas. Tras iniciarse el tramo libre, entre Torres del Carrizal y Villarrín de Campos, tampoco nos aceleramos demasiado porque soplaba el aire y a todo el que arrimaba las orejas le quitaba las intenciones. La organización no señalizó adecuadamente el final del tramo libre y yo creo que, fuera de los que iban los primeros del grupo, los primeros no nos enteramos de que se había acabado hasta que vimos cómo la gente poderosa ya no daba pedales con la misma intensidad. Luego vino el reagrupamiento "a la zamorana" y el avituallamiento donde nos pusimos como el quico. Lo que costó arrancar después...

Los otros cincuenta y tantos kilómetros desde el avituallamiento hasta Coreses parecían un tramo libre. Un grupo pegado al coche, otros que intentábamos como podíamos alcanzarlos, y unos cuantos por detrás. Las carreteras estaban un poco peor, en un buen trozo las grietas longitudinales tenían hasta hierba (bajita, eso sí), y los baches eran de buenas proporciones, tanto que oímos el reventón de un colega cuando entró de pleno en uno de ellos. Alguien en el coche de cabeza tuvo alguna necesidad fisiológica que hizo que tuvieran que detener el coche y allí se armó la de San Quintín pero estuvo bien je, je

Tras bajar el alto de Matilla La Seca, intentaron que nos reagrupáramos en la carretera nacional pero allí ya no había remedio. Un grupo a todo trapo detrás del coche, otros cuanto intentando seguirles como podíamos, y otros por detrás. Llegamos a Coreses desperdigados, sintiendo los aplausos de la gente del pueblo que había salido a vernos, y al menos yo con una sonrisa de satisfacción.

Luego las duchas, tan alejadas del punto de salida que había que coger el coche (habría 1 kilómetro) para acercarse hasta allí ya que la bici ya estaba guardadita en su sitio, la comida en la que disfrutamos de un ambiente familiar , apetitosas viandas y la agradable compañía de los demás bicicleteros, y un sorteo de regalos en el que me traje para casa dos cubiertas Vittoria Rubino de las que mi bici dará buena cuenta para el 2012.

Otra de esas marchas sin chips, ni clasificaciones, ni tiempos, en las que disfrutamos con nuestras bicis, y con un ambiente familiar que da gusto disfrutar. Porque no todo son Quebrantahuesos ni Anglirus...

domingo, 9 de mayo de 2010

Marcha Primavera en La Bañeza

Hoy se ha celebrado la XIV Marcha Cicloturista Primavera en La Bañeza, organizada por el C. D. Ciclista El Piñón-Cortés, y allá que nos fuimos mi BH Contour y yo dispuestos a ponernos como sopas, porque todas las predicciones meteorológicas auguraban agua en abundancia. No se equivocaron.

La marcha tenía que haber dado comienzo a eso de las 9 y media de la mañana. Yo llegué a La Bañeza a eso de las 9 menos cuarto y daba miedo salir del coche al ver la que estaba cayendo. A las 9 y media el panorama era el mismo y no nos atrevíamos a salir... hasta que llegó alguien que dijo que había leído en eltiempo.es que a partir de las 10 dejaba de llover. No fue así, pero casi.

A eso de las diez y algo tomamos la salida entre 16 y 20 esforzados de la ruta, armados de chubasqueros y mentalizados de la que se nos venía encima. Hasta el avituallamiento el agua cayó de forma intermitente, unos ratos más, otros menos, y algunos poquita, pero cuando no nos mojábamos desde arriba nos calábamos desde abajo. Después de la parada el cielo se abrió y nos permitió volver a La Bañeza echándonos nuestras carreritas al mismo tiempo que nos sometió a una cura de secado rápido e intenso. Hasta el viento pareció ponerse de nuestro lado.

Llegamos a La Bañeza a eso de la una y media o dos menos cuarto. Tres horas y cinco minutos para 88 kilómetros y medio, según reza mi cuentakilómetros, con las bicis llenas de polvo y restos vegetales e incluso alguno con una cubierta rajada pero nos lo pasamos bien, muy bien. Luego una buena comida con pasteles y café incluidos, y una camiseta y un trofeo que nos recuerda que, como sarna con gusto no pica, al año que viene volveremos.

A mí la marcha me ha encantado, al igual que la Bilbao-Bilbao es auténtico cicloturismo. Nada de chips, ni dorsales, ni cronometradas, ni todas esas historias semiprofesionales que tanto abundan por ahí. Éramos 16 (o 20 según otros) bicicleteros dispuestos a pasar una mañana de pedaleo, a un ritmo más o menos controlado la mayor parte del tiempo, acompañados por la Guardia Civil de Tráfico y los coches de la organización, que salimos y llegamos en paz y compañía aunque un poco desperdigados al final. Al ser tan poquitos se respiraba un aire familiar que siempre es de agradecer. Todo estuvo bien: La comida, la camiseta, el trofeo, la gente de la organización que soportó nuestras preguntas y el desconocimiento del terreno, el recorrido apto para todos los públicos, la Guardia Civil de Tráfico que nos acompañó y la zona de salida/meta. Por quejarme de algo, lo haría del estado de las carreteras, me temo que en un par de años varias de ellas no van a ser muy ciclables que digamos.

A continuación os pongo un par de fotos que hice con el móvil:

El grupo en plena marcha

Los primeros en llegar a la meta... y un tipo con un chubasquero rojo

lunes, 15 de marzo de 2010

La Bilbao-Bilbao 2010

Cycle Club, los organizadores, dicen que la Bilbao-Bilbao es auténtico cicloturismo. Así es. Lejos de las marchas competitivas, en las que la salida se da al grito de "mariquita el último" (y esto no es un insulto a la comunidad gay, sino una expresión antigua que se sigue utilizando), y en las que uno no se para a socorrer a los que se han caído ni a recuperar fuerzas en los avituallamientos para no poder tiempo, en esta marcha uno realmente disfruta de la bici y de un recorrido en el que no se busca superar grandes desniveles ni trazar complicadas curvas bajando, sino sólo el disfrute de los que participamos en ella.

Oficiosamente (ya que hay algunas marchas anteriores, como la Villa de Ferias en Medina del Campo), la Bilbao-Bilbao es la que abre la temporada cicloturista. Como tal, se asume que en pleno mes de marzo quien más quien menos todavía lleva pocos kilómetros en las piernas y no es plan de hacerse 200 kilómetros en plan Quebrantahuesos. Tampoco de instalar chips en las bicis, ni de cronometrar tiempos, ni de premiar a los que lleguen a los primeros. De todas formas, ese no es el espíritu del cicloturismo sino de quien quiere jugar a ciclista, que no es lo mismo.

El cicloturismo comienza el día antes de la marcha, cuando muchos llegamos a Bilbao, nos alojamos en uno de sus hoteles y nos vamos a conocer la ciudad, a pasear por sus calles buscando la Gran Vía, el centro comercial Zubiarte, el Guggenheim, el casco antiguo y esos bares donde dan unos pintxos tan famosos en el mundo mundial. Es un formato turístico que va más allá del sol y playa, relacionado con nuestra afición favorita y en el que buscamos conocer el lugar que al día siguiente vamos a recorrer con nuestras bicis.

El día de la marcha, la primera en la frente. Muchos nos llevamos el coche para acercar a la familia al lugar de salida y llegada. La organización tenía previsto utilizar el parking del centro comercial Zubiarte, así que pensábamos que tendrían suficiente vista como para que no hubiese grandes problemas de aparcamiento. No fue así, a las 8 de la mañana ya estaban llenos tanto el parking del Zubiarte como uno de pago que estaba por allí y tuvimos que ingeniárnoslas para aparcar en una zona céntrica de Bilbao en la que las plazas de aparcamiento no brillan por su abundancia. Yo tuve suerte y me encontré un sitio en zona azul que debía haber quedado milagrosamente libre en ese momento, pero me contaron de algunos que tomaron la salida a las 9 y diez.



Así que a llegué a la zona de salida a las 8 y 28 y mi grupo (los de 26 por hora) salían a y media. Antes habían salido los que esperaban hacer entre 20 y 23 kms/h en los 115 kilómetros de la marcha. En la salida parecíamos cuatro gatos, pero cuando empezamos a ir por las calles de Bilbao aquello parecía un inmenso reguero de ciclistas que parecía no acabarse nunca, y que siguió así hasta que llegamos a meta cuatro horas y media más tarde.

La primera sorpresa agradable fue la salida. Nada de platos gigantescos y velocidades de vértigo. Salimos despacio, como si fuera una vuelta con los amiguetes y no tuviésemos prisa para volver, lo que era rigurosamente cierto. Vimos otra perspectiva de Bilbao, más encantadora porque desde la bici de carretera todo se percibe de otra forma. Aquello, definitivamente, parecía un mundo completamente distinto a las marchas controladas de mi tierra o a las ciclodeportivas de chip y arreones.

Fueron pasando los kilómetros y aquello seguía pareciendo mágico por lo agradable de pedalear a 130 o 140 pulsaciones en una marcha cicloturista y estar rodeado por bicis de todo tipo de materiales, desde las antiguas Razesas de acero, a mi Contour de aluminio-carbono, o a las Orcas y G5 tan habituales en las otras concentraciones. Al haber salido escalonadamente poco a poco todos fuimos juntándonos y era llamativo ver cómo unos adelantábamos a otros mientras los que venían desde atrás como motos nos adelantaban en las subidas con el plato grande como si con ellos no fuera la cosa. Es difícil describirlo, y precioso verlo.


En el kilómetro 60 estaba el avituallamiento. Un gigantesco tapón humano a eso de la 11 menos diez (la hora a la que debíamos llegar los de 26 por hora según la hoja de ruta) que sirvió para machacar un poco más los tacos de las zapatillas al tener que ir caminando, y en el que nos dieron una bolsa de comida y bebida a la antigua usanza además de avisarnos de que nos quedaban dos subidas, y que desde el final de la última hasta Bilbao eran casi 25 kilómetros de bajada para disfrutar. Por supuesto, tomamos buena nota.

La subida (porque para mí sólo hubo una, las otras cuatro casi ni me enteré, afortunadamente) fue preciosa. Por la longitud, por el descanso intermedio, y por ser tan suave que incitaba a pedalear disfrutando aún más si eso era posible. Viendo lo de Morga uno se pregunta si es necesario dejarse el corazón en el Angliru con lo agradable que son estas subidas cortas y tendidas. Me acordé de San Juan de la Nava en la Sastre, otro puerto para disfrutar.

Y luego la bajada. Una buena carretera con curvas sin peligro, y con el inevitable inconveniente de una furgoneta que entró en el recorrido justo cuando íbamos a pasar, con lo que durante mucho tiempo unos cuantos fuimos más preocupados de no chocarnos contra ella que de gozar en la bajada. Cuando nos deshicimos de ella todavía pudimos correr un poquito. A esas alturas, sabiendo lo poco que quedaba y que el recorrido era fácil, uno disfrutaba todavía más.

La entrada en Bilbao también fue genial. Grandes avenidas, los coches parándose en los semáforos mientras nosotros pasábamos, un par de rotondas en las que nos detuvieron lo mínimo para no interrumpir demasiado el tráfico, y la llegada a una meta que no pudimos cruzar sobre la bici porque había tanto bicicletero que la Gran Vía estaba colapsada. Allí nos dieron un trofeo que nos habíamos ganado a pulso, comportándonos como auténticos cicloturistas y disfrutando de nuestras bicis.


¿Qué fue lo mejor de la marcha? El recorrido, el ambiente, la salida escalonada, el impecable papel de la organización regulando el tráfico en los cruces, el apoyo de la gente que nos aplaudía y animaba en los pueblos según pasábamos, la mentalidad impecablemente cicloturista de los participantes, desde los que iban como motos hasta aquellos a los que me imagino que el recorrido se les haría duro o tuvieran que volverse antes de terminarlo íntegro, y los regalos: Una mochila, una camiseta con un corazón en el pecho hecho con eslabones de cadena de bici y el trofeo es mucho por los 10 euros que habíamos pagado como cuota de inscripción. Lo peor las caídas (vi un par de ellas bastante aparatosas) y la falta de previsión (o el no haber avisado de la poca capacidad) del parking. Quizás no vendría mal que habilitasen unos vestuarios simbólicos para que pudiéramos cambiarnos los que ya habíamos dejado el hotel, pero ya somos mayorcitos para saber buscarnos la vida en ese terreno.

Lo dicho: Auténtico cicloturismo. ¿Realmente necesitamos chips, cronómetros, avituallamientos a matacaballo, puertos descomunales y bicicletas más equipadas que los profesionales para disfrutar de la bici? Sinceramente, creo que la Bilbao-Bilbao ahora en primavera y la Sastre, con sus puertos pequeños, su chip y su cronómetro, son más que suficientes para los que vivimos de otra cosa y tenemos la bici como una afición.

Nos vemos en agosto en El Barraco.

domingo, 7 de marzo de 2010

Crónica de la II Marcha Cicloturista Villa de Ferias


7 de marzo de 2010, 9:30 horas, Polideportivo Municipal de Medina del Campo. Con los más blancos augurios porque las predicciones del tiempo habían estado toda la semana anticipando nieve y frío para la mañana. Allí nos dimos cita unos cuantos bicicleteros y nuestras maquinitas para disfrutar de lo que se terciara.

La mañana no invitaba al optimismo, por el camino en la autovía no paraba de caer agua, aunque en pequeña cantidad. Mientras preparábamos la bicis la eterna duda: ¿Me llevo el chubasquero o no? Yo fui de los que optamos por confiar en que no llovería demasiado y que la ropa podría protegernos lo suficiente como para no llegar muy empapados a la vuelta. Como siempre me equivoqué, pero eso ya lo contaré más adelante.

El caso es que salimos a las 9:30 con la esperanza de que pudiéramos disfrutar de una mañana de bici lo menos desagradable posible. La salida fue más tranquila que el año pasado, lo que nos permitió ir calentando las piernas. Poco a poco nos fuimos poniendo a velocidad de crucero, alcanzando una media que mantuvimos: 31,5 kms./hora. Nada mal para estar a principios de temporada...

Todo iba bien hasta que las gotas, que nunca dejaron de estar más o menos presentes, hicieron acto de presencia y de qué manera. Como la esperanza es lo último que se pierde mirábamos hacia el cielo esperando que aquello fuese algo pasajero. Seguíamos con nuestro pasito, el grupo ora se cortaba ora se volvía a unir, y los 31,5 de media seguían bien visibles en el cuentakilómetros. En algunos pueblos hasta algunos optimistas se atrevieron a salir a la puerta de la calle para animarnos. Claro, ellos no se mojaban como nosotros.

El caso es que al cabo de un rato quien más quien menos todos chorreábamos agua por todos los lados. A los 60 kilómetros de marcha uno se quejaba de que no sentía las manos, otro de que no sentía los pies, otro de que ni se sentía a sí mismo y el de adelante se ordeñaba los guantes desprendiendo un líquido transparente que no podía mojarle porque más agua porque era materialmente imposible. Yo, a todo esto, hacía chof chof con los pies en las zapatillas, veía cómo el agua me caía por todas partes y me alegraba infinito de llevar aquellas gafas que me protegían bastante aceptablemente los ojos.

Quizás lo mejor fue cuando, llevando más o menos 63 kilómetros, vimos un cartel que ponía "Medina 6". Entonces nos dimos cuenta de que los señores de la organización, con un criterio que supongo que ninguno osaremos discutir, habían decidido acortar el recorrido. La entrada en Medina, ya casi sin lluvia, fue de lo más tranquilizador y relajante. Después, frío mientras guardábamos la bici, la ducha, un picoteo que bien podía servir de almuerzo por lo abundante, y la vuelta a casa agradeciendo a la organización el buen trato, la consideración que tuvo acortando la marcha cuando poco sentido tenía continuar, la abundancia de duchas y vestuarios y las viandas.

Por cierto, ni yo me creía cómo quedó la bici. Con lo poco amigo que soy yo de llenarla de barro, agua y derivados...



jueves, 29 de enero de 2009

Licencias feredativas

El otro día, mi padre (el de la prueba BH contour 6.4) se fue a sacar la licencia para acudir a marhas cicloturistas. Le dieron un libro con muchísima información. Os lo voy a poner explicado a mi manera, con normas y con toda la historia:
Lo primero es contar cuanto cuesta una licencia. Una licencia de un día cuesta 15 euros, y la licencia federativa, cuesta algo más, 63 euros. Las categorías de licencias son las siguientes:
los nacidos en 2.003, 2.002 y 2001, 2000, 1999, que son los niños principiantes. Yo esta ya la pasé, aunque no compito. La de alevines son los nacidos en 1998 y 1997, o sea, 11 y 12 años, como yo. Los infantiles son los nacidos en el ´96 y ´95m con 13 y 14. Los cadetes son los nacidos en el´94 y ´93. Los Junior son los que son de 17 y 18 años. Algunos son mayores de edad. Y así hasta llegar a los de sub-23, de 19 y 22, y hasta los que tienen 60, 75 años. En las licencias feredativas, lla licencia original es el único documento válido para poder ir a las marchas. La extensión de la licencia se hará en la Delegación donde residas. El comienzo de expedición comienza el día 1 de enero, y terminael 31 de diciembre. La persona que no esté licenciada no está cubierto por el seguro.
LICENCIAS DE UN DÍA
Estas se utilizan en las pruebas de escuelas, BTT, Cicloturismo, Sociales, BMX y el trial, pero tienen que estar en el Calendario de la Feredación de Ciclismo de Castilla y León.