sábado, 10 de mayo de 2014

Cacharros



Estamos viviendo una boom en el tema del material ciclista. Vemos bicicletas muy ligeras, de fibra de carbono, cuentakilómetros de última generación, GPS que nos dan una barbaridad de información... Pero me da la impresión de que los qu montamos en bici por afición nos estamos volviendo muy especiales con el tema del material, y no estamos sabiendo distinguir entre lo profesional y lo cicloturista.
El material de los profesionales es específico para ellos, que están todo el día subidos en la bici, sobrepasando los 25.000 kilómetros a unos ritmos endiablados, acumulando muchos días de competición. es normal que, cuando acumulas tanta carga de entrenamientos y carreras quieras lllevar un material ligero, que no te falle nunca y que nos de todos los datos posibles acerca de cómo van para ver si el cuerpo se recupera y asimila lo entrenador. Por eso es normal que lleven siempre material tope de gama. Sin embargo, estmamos los que montamos en bici a nivel cicloturista, con cierta regularidad, pero sin ganarnos la vida con esto. Está claro que el material debemos cuidarlo, mirando todos los detalles, pero teniendo en cuenta que nuestro nivel de exigencia es muhco menor que el de los profesionales, más que nada porque no creo que haya muchos cicloturistas que dispongan del tiempo suficiente para entrenar 30.000 kilómetros anuales. Sí que los hay que llegan a los 15.000 ó 20.000, pero está muy claro que no llegamos ni de lejos a castigar el material como pueda hacerlo alguien que se dedique a esto. Claro que el material con el paso del tiempo tiene su fatiga, eso es algo normal, pero no nos obliga a comprar un material de gama alta a los que no corremos en la élite del ciclismo. Por eso no entiendo por qué gastarse un dinero bastante elevado en bicicletas que están dedicadas exclusivamente para los que están en la máxima categoría del ciclismo. Claro que las marcas tienen que sacar dinero por algún sitio, una buena idea para hacernos comprar estos materiales, pero creo que con los tiempos que corren tampoco es una opción correcta.
Dentro del mundo cicloturista englobo a todos aquellos que montan por divertirse en bici y que no se ganan la vida haciendo kilómetros con ella, aunque esto está formado por muchos grupos. Cada uno de ellos, según sus objetivos y kilómetros anuales busará material que se adapte a sus característicias, pero vuelvo a la pregunta de antes: ¿Por qué usar material de profesional para un uso cicloturista? Voy a dar mi opinión. Voy a hablar del cicloturista normal, por llamarlo de alguna forma, aquel que tiene que no sigue una preparación concreta y que va a las marchas sin intención de estar delante, sino simplemente de disfrutar del paisaje, lo que es ser un cicloturista puro. A este tipo de ciclista no le interesa tener una bicicleta tope de gama, como puede ser cualquiera que lleva un equipo profesional. No es tontería mía, sencillamente esas bicicletas están fabricadas para competir a un nivel alto, están fabricadas para exigirles mucho, pero durante relativamente pocos años. Sin embargo, el cicloturista necesita una bicicleta con la que poder acumular sus kilómetros anuales y que, además, le dure el máximo tiempo posible. Actualmente existen en el mercado varios modelos de bicicletas para este tipo de usuarios, y por unos precios relativamente aceptables, aunque soy de los que piensa que los precios en esto del deporte, y ahora hablo más a nivel general, están demasiado inflados. Hay bicicletas que tienen mezcla de aluminio con fibra de carbono, que están funcionan bastante bien y, además, no suelen estar mal de precio. Si lo que queremos es carbono, tampoco hace falta que nos gastemos miles y miles de euros, pues podemos encontrar en el mercado también modelos muy económicos. Yo soy de los que opino que, a nuestro nivel, las bicicletas tope de gama suelen rondar los 2000 euros. Otra cosa es que estemos compitiendo a un nivel ya elevado, aunque también podemos mostrar ciertas dudas. Pero estas teorías casi me las reservo, que sino voy a acabar provocando algún enfado, y no quiero.


Lo que sí que veo normal es que un profesional o alguien que compite a nivel ya considerablemente elevado lleve un material ya de gama alta. Estamos hablando de gente que está acumulando bastantes días de competición y muchos kilómetros anuales, con el desgaste físico que esto supone, por lo que cualquier ayuda en temas relativos al material se agradecen. Estos ciclistas, que pueden entrar dentro de la categoría profesional o incluso entre los que compiten en categorías de Máster, necesitan tener un material que les de ligereza además de seguridad y con el que sepan que van a poder competir muy bien sin problemas. Además, como bien sabéis, un material cuando se usa mucho acaba por tener fatiga, y con esto pasa de forma más acentuada que con los cicloturistas.
Por esto, creo que nos estamos dejando engañar muchas veces por el tema de las marcas cuando hablamos de bicicletas. Vemos una bicicleta muy bonita, de carbono y nos sé cuántas historias más, y realmente no sabemos si nos va a hacer falta para nuestro uso. Debemos saber qué tipo de bicicleta realmente necesitamos, teniendo en cuenta nuestro nivel, los kilómetros que hacemos anualmente, a qué ritmos los estamos haciendo y, principalmente, si nuestro objetivo es el de competir a buen nivel o simplemente disfrutar de esto a nivel cicloturista. Sigo manteniendo que podemos encontrar bicicletas que vienen muy bien por unos 2000 euros aproximadamente y que nada tendrán que envidiar a las que vemos por 5000 ó 6000 euros.
También estamos viviendo un gran crecimiento en temas relacionados con cuentakilómetros, GPS, pulsómetros y demás aparatos vinculados a esto de las dos ruedas. De esto sí que soy algo más partidario, pero siempre, a poder ser, informándonos bien de cómo debemos ir según que opción tengamos. Los cuentakilómetros, sin ofrecer las rutas como los GPS, sí que nos pueden dar mucha información, como pulso o cadencia, aparte de lo típico de uno cuentakilómetros: velocidad, media, máxima... También estamos viendo un gran crecimiento de los GPS, que permiten ver las rutas que hacemos en el ordenador, algo que a mi, personalmente, me divierte bastante. Los hay que ofrecen bastantes historias, aunque, como en todo, cada uno debemos buscar lo que más nos interese, sin meternos en historias que no vayamos a saber interpretar. Debemos tener claro qué clase de información queremos tener y qué tipo de estos aparatos coger. Yo al tema del pulso le veo muchas ventajas, pues podemos ir sabiendo cómo va el corazón, y ya hay muchas cosas para familiarizarnos con ello. Sin embargo, el tema de los watios lo veo más como para gente que quiera dedicarse ya muy en serio a esto, al resto nos vale con el tema del pulso porque, desde mi punto de vista, podemos obtener bastante información de médicos o libros, y no es algo tan complejo como los watios. Claro, esto mismo se diría hace años con los pulsómetros, y ahora prácticamente todos tenemos alguno. Yo aquí sigo diciendo que debemos mirar cuentas, GPS, pulsómetros y demás historias que nos simplifiquen esto lo máximo posible, y dejar los de alta gama a los profesionales. Pero esto, al igual que las bicicletas, va en cada uno. Yo desde luego tengo claro que no voy a gastarme 6000 euros en una bicicleta y 500 en un GPS.


1 comentario:

Opara Gerrad dijo...
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