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jueves, 12 de abril de 2012

XVI Marcha Cicloturista Primavera en La Bañeza


El CDC "El Piñón - Cortés" organiza el próximo 29 de abril de 2012 la XVI Marcha Cicloturista "Primavera". La marcha, de aproximadamente 99 kilómetros, está abierta a ciclistas mayores de 15 años con licencia federativa (si no la tienes puedes hacerte la licencia de un día en la Delegación de la Federación de Ciclismo de Castilla y León más cercana), y saldrá a las 9:30 de la mañana del Centro Nuestra Señora del Valle, a 2 kms. de La Bañeza dirección Sanabria (por autovía A-6 salida 303).

Es una marcha no competitiva que discurre por La Valduerna y La Maragatería, en un recorrido sin grandes desniveles. Será controlada por los miembros del Club y no se podrá adelantar a los que abran el grupo, a excepción de los tramos libres. Dispondrá de ambulancia y médico y es obligatorio el uso del casco.


La inscripción puede hacerse por anticipado, ingresando 12 euros en la cuenta de Caixa Galicia 2091 0970 75 3000064449 antes del 25 de abril, o el mismo día de la prueba en la mesa de salida. En este último caso la inscripción costará 15 euros.

Todos los inscritos tendrán derecho a recuerdo conmemorativo de la marcha, avituallamiento y comida al final de la prueba en forma de entremeses, paella y postre en las instalaciones del Centro Nuestra Señora del Valle. Si queréis comida para el acompañante su precio será de 7 euros.

Habrá trofeos para el Club con mayor número de participantes, el más lejano con representación mínima de 4 participantes y al participante más veterano. Para optar a ellos es imprescindible la licencia federativa (y para participar también).

Allí nos vemos...

domingo, 8 de mayo de 2011

Crónica de la XV Marcha Cicloturista Primavera en La Bañeza




Hoy mi bici y yo hemos estado en la XV edición de la Marcha Cicloturista Primavera que organiza el C.D. Ciclista El Piñón Cortés en la localidad leonesa de La Bañeza. Ellos nos ofrecían aproximadamente 100 kilómetros de pedaleo por sus tierras, con dos tramos libres, y las webs meteorológicas nos ofrecían poca certeza sobre si llovería o no.

Llegamos a las 9 menos cuarto de la mañana, con un cielo que amenazaba lluvia y dejaba caer algunas gotas. Algunos dudaban y otros nos ibamos directamente a buscar el dorsal. Al final, con un cuarto de hora de retraso aproximadamente, unos 100 (quizás más) bicicleteros salimos dispuestos a lo que fuera a eso de las diez menos cuarto. Nos llovió en los primeros kilómetros, en los que llevamos un ritmo tranquilo a una media de 24-25 kilómetros por hora y sin incidentes dignos de reseñar.

El primer tramo libre fue de unos 10 kilómetros antes del avituallamiento. Subidas, bajadas y un asfalto en no muy buen estado que junto con la humedad en el suelo y el fuerte viento que tuvimos que soportar durante casi todo el camino no invitaban a correr. Allí nos dieron una pieza de fruta, un pastelito, una barrita y una lata de refresco de los que dimos buena cuenta. Se echaba de menos la bebida isotónica, aunque hoy no hacía demasiada falta porque el día frío y ventoso animaba a guardarse el sudor para adentro. Allí coincidí con algunos otros bicicleteros que ya se van convirtiendo en caras conocidas con el paso de las marchas, y vi varias bicis que me impresionaron, en especial la del F. C. Barcelona que aguanta como si tal cosa el paso de los años (y que me olvidé de fotografiar a la llegada), y dos Trek Madone que se diferenciaban sólo en las ruedas... y en el peso. Cuando le puse en la manos mi BH Contour al chico de la más ligera casi se cae el pobre, es que diez kilos en orden de marcha deben ser muchísimo.

Estuvimos como media hora parados, y cuando arrancamos hacía un frío que pelaba así que parecía una buena idea ir un poquito más deprisa. Y vaya que fuimos, aunque controlados por la gente del Piñón que nos trataron exquisitamente como suele ser habitual en ellos. Justo antes del segundo tramo libre pararon a reagrupar para que saliésemos todos juntitos, porque al parecer algún perro había creado problemas a la parte trasera del grupo. Reagrupamos, anduvimos unos metros y al grito de guerra habitual en estos casos nos dejaron sueltos como a aquellos perros que habíamos visto un poco más atrás.

¡Cómo soplaba el viento! Pero esta vez era de costado y de atrás, así que allí todos buscábamos una rueda detrás de la que cobijarnos. Íbamos deprisa y esta vez me pude mantener en el grupo cabecero, cosa que creo que no había hecho nunca antes en mi vida en una marcha cicloturista. El caso es que nos pegamos una buena paliza, con algún pequeño susto incluido, y llegamos a La Bañeza con una media de 29 kilómetros por hora y una cara de satisfacción de oreja a oreja.

Después las duchas (las mejores que he visto en todas las marchas cicloturistas a las que he ido, hasta abundaba el agua caliente para quienes íbamos los últimos) y la comida, con entremeses, una paella de esas que animaban a comerse dos platos, y un pastelito relleno de nata que estaba delicioso, además de la agradable charleta sobre marchas y pormenores varios. La cosa terminó con un pequeño sorteo y luego cada mochuelo a su olivo.

Esta es otra de esas marchas que uno finaliza al grito de "al año que viene vuelvo". El recorrido, de menos de 100 kilómetros, con poco más de 700 metros de desnivel acumulado y por unos paisajes que agrada mirar, es apto para todos los públicos. La gente del Piñón nos trata más que bien, tanto durante la marcha como después, la Guardia Civil que nos ha acompañado ha sabido leer las peculiaridades de lo que se traían entre manos llevándonos a buen puerto y en los pueblos nos animaban como si fuésemos el pelotón de la mismísima Vuelta a España. Eso sí, me gustaría darle un tirón de orejas a la Diputación de León porque no se pueden tener así las carreteras (madre mía, qué asfalto en algunos tramos), y si tuviera que pedirles algo a los organizadores sería que nos dieran bebida isotónica en el avituallamiento. No hace falta que sea Aquarius, yo la llevo de marca Eroski y la botella de litro y medio sale baratísima, mucho más que las latas de refresco.

domingo, 9 de mayo de 2010

Marcha Primavera en La Bañeza

Hoy se ha celebrado la XIV Marcha Cicloturista Primavera en La Bañeza, organizada por el C. D. Ciclista El Piñón-Cortés, y allá que nos fuimos mi BH Contour y yo dispuestos a ponernos como sopas, porque todas las predicciones meteorológicas auguraban agua en abundancia. No se equivocaron.

La marcha tenía que haber dado comienzo a eso de las 9 y media de la mañana. Yo llegué a La Bañeza a eso de las 9 menos cuarto y daba miedo salir del coche al ver la que estaba cayendo. A las 9 y media el panorama era el mismo y no nos atrevíamos a salir... hasta que llegó alguien que dijo que había leído en eltiempo.es que a partir de las 10 dejaba de llover. No fue así, pero casi.

A eso de las diez y algo tomamos la salida entre 16 y 20 esforzados de la ruta, armados de chubasqueros y mentalizados de la que se nos venía encima. Hasta el avituallamiento el agua cayó de forma intermitente, unos ratos más, otros menos, y algunos poquita, pero cuando no nos mojábamos desde arriba nos calábamos desde abajo. Después de la parada el cielo se abrió y nos permitió volver a La Bañeza echándonos nuestras carreritas al mismo tiempo que nos sometió a una cura de secado rápido e intenso. Hasta el viento pareció ponerse de nuestro lado.

Llegamos a La Bañeza a eso de la una y media o dos menos cuarto. Tres horas y cinco minutos para 88 kilómetros y medio, según reza mi cuentakilómetros, con las bicis llenas de polvo y restos vegetales e incluso alguno con una cubierta rajada pero nos lo pasamos bien, muy bien. Luego una buena comida con pasteles y café incluidos, y una camiseta y un trofeo que nos recuerda que, como sarna con gusto no pica, al año que viene volveremos.

A mí la marcha me ha encantado, al igual que la Bilbao-Bilbao es auténtico cicloturismo. Nada de chips, ni dorsales, ni cronometradas, ni todas esas historias semiprofesionales que tanto abundan por ahí. Éramos 16 (o 20 según otros) bicicleteros dispuestos a pasar una mañana de pedaleo, a un ritmo más o menos controlado la mayor parte del tiempo, acompañados por la Guardia Civil de Tráfico y los coches de la organización, que salimos y llegamos en paz y compañía aunque un poco desperdigados al final. Al ser tan poquitos se respiraba un aire familiar que siempre es de agradecer. Todo estuvo bien: La comida, la camiseta, el trofeo, la gente de la organización que soportó nuestras preguntas y el desconocimiento del terreno, el recorrido apto para todos los públicos, la Guardia Civil de Tráfico que nos acompañó y la zona de salida/meta. Por quejarme de algo, lo haría del estado de las carreteras, me temo que en un par de años varias de ellas no van a ser muy ciclables que digamos.

A continuación os pongo un par de fotos que hice con el móvil:

El grupo en plena marcha

Los primeros en llegar a la meta... y un tipo con un chubasquero rojo