domingo, 9 de septiembre de 2012

Crónica XXXI Marcha Cicloturista Ciudad de Valladolid

Hoy 9 de septiembre de 012 se ha celebrado la XXXI Marcha Cicloturista Ciudad de Valladolid. Organizada por el C. C. Santamaría, partía de la capital pucelana para ir hasta Rueda y regresar, en un recorrido de unos 98 kilómetros.
El pelotón era bastante más numeroso que el año pasado. A eso de las 9 de la mañana, cuando estaba prevista la salida, había unos 16 grados de temperatura, y como la mayoría habíamos ido de corto riguroso estábamos deseando comenzar el recorrido, lo que no ocurrió hasta más allá de las 9:30. Antes habíamos guardado un minuto de silencio por algunas personas vinculadas al Club que habían fallecido en el último año y uno de los organizadores nos recordó lo importante que es respetar las normas de tráfico en un evento como este.
Un coche abría el grupo y como coche escoba actuaba un autobús de impresionante aspecto. La primera fila estaba formada por los integrantes del Club Ciclista Santamaría, y detrás de ellos íbamos los demás. Era de dominio público que la marcha no iba a tener tramo libre después de que el año pasado el encebollamiento de algunos por no soltar la rueda de quien le precedía y un molesto viento lateral pudieron ser la causa de una caída con aparatosas consecuencias. El caso es que nos llevaron a una media cercana a los 30 kilómetros por un terreno bastante llano y con un asfalto en buenas condiciones si excluimos la curiosa costumbre que tienen por esas tierras de colocar bandas hundidas a la entrada de las localidades para reducir la velocidad, bandas que resultan molestísimas a los que no llevamos ningún tipo de suspensión en el vehículo.
Premio al club más numeroso
Hacia el kilómetro 58 paramos en Rueda a avituallarnos en el mismo parking del año pasado. Al principio había de todo para comer y beber, pero no sé si es que fuimos muy tragones o que la cantidad de inscritos superó las previsiones, el caso es que algunos no tuvimos posibilidad de repetir ni comida ni bebida. El mayor inconveniente fue que para hacer nuestras necesidades fisiológicas, que quien más quien menos ya teníamos nuestras ganas, no había ningún espacio cerrado habilitado así que dejamos bien regadica una ladera aledaña al parking.
El regreso a Valladolid fue, como la ida, a un ritmo de esos que te permiten entablar conversación con el vecino y disfrutar de la bici porque no te zurras lo más mínimo, y aun así al llegar al polideportivo llevábamos una media de 30,58. Impresionante, como siempre, lo de Zorrilla sin coches, con los tres carriles de nuestro lado sólo para nosotros.
A la llegada duchas en el polideportivo, los premios establecidos, un pequeño sorteo de regalos, y el picoteo en el que no podían faltar las alubias. Después, cada mochuelo a su olivo.
Poco más se puede decir de la marcha, al menos aquí. El comportamiento de la gente del Club impecable como siempre, el recorrido al alcance de todos los públicos, el estado de las carreteras muy bueno y las alubias también. Como aspectos a mejorar, por parte de la organización lo de que haya un poco más de material en el avituallamiento y que nos habiliten un lugar adecuado para la meadilla intermedia (¿cómo hicieron las chicas?).
El gran borrón fue, como siempre, la manía de algunos de circular por el carril izquierdo, lo que supuso algún susto. Mira que nos repiten veces que vamos con tráfico abierto, pero estos deben creerse que están corriendo una etapa de la Vuelta...
Los ciclistas poco antes de que se diera la salida.

1 comentario:

Mundsocks dijo...

Buena crónica! Somos MUND, de Burgos. Hacemos calcetines de deporte y tenemos un blog; en él contamos la experiencia de dos deportistas nuestros que recorrieron en bicicleta la distancia entre Brusela y Viena. Te dejamos el enlace aquí y te invitamos a verlo. Saludos!